La lucha de Flor Crisóstomo

Por Iliana Ramírez –

Es una mujer, es indocumentada y no quiere callar más.  Flor Crisóstomo dice que quiere dar a conocer al mundo el lado humano de la historia de los indocumentados como ella y es por eso que se convirtió en enero del 2008 la segunda mujer en tomar asilo en la Iglesia Metodista Unida Adalberto en Chicago. La primera fue Elvira Arellano.

Crisóstomo de 28 años, habla de los días que vivía con necesidad, la necesidad y su familia: dos niños y una niña. Crisóstomo tomo la decisión de dejar a sus hijos a cargo de su mamá. Ella ya no quería decidir entre darle de comer a sus hijos o esconderse; ella quería satisfacer las necesidades de los dos. Crisóstomo dice que realizó el sacrificio de hacer público su caso por su familia y por los inmigrantes indocumentados de todo el país.

Crisóstomo recuerda cuando cayó la economía en México. En julio de 1993 votaron en el senado y el primero de enero de 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México.  En 1996 el gobierno de Carlos Salinas de Gortari construyó 4,000 kilómetros de autopista.  Se construyó la nueva Autopista del Sol. La Autopista Federal México-Acapulco se quedó sola; se quedó desierta.

Ella vivía cerca de la Autopista Federal México-Acapulco.  Miró como cayó el nivel de vida de mucha gente que sostenía su familia con la venta de flores, madera, comida y artesanía junto a la autopista.  Su mamá tenía un restaurante e hijos en la preparatoria, listos para asistir a la universidad. El negoció ya no subsistió y la necesidad trajo a sus hermanos a los Estados Unidos.

Crisóstomo ya tenía sus dos hijos y, después de que sus hermanos emigraron,ella decidió seguirles los pasos. Intentó dos veces, pero fue deportada.  La tercera vez cruzó ilegalmente la frontera por Arizona y en tres meses llegó a Chicago.

Crisóstomo tiene siete años en los Estados Unidos.  Fue arrestada en las redadas de inmigración realizadas el 19 de abril de 2006 cuando trabajaba en la compañía IFCO Systems donde trabajaba 10 horas al día cargando leña.

Como mujer trabajando en esta empresa, dice que experimentó la falta de respeto del administrador y de sus propios compañeros. Siempre le sobrecargaban el trabajo cuando no aceptaba la manera en que la trataban.

Una día se armó de valor, fué a la oficina y se enfrentó con el administrador.  Eso causó que la compañía se paralizara por un día completo. El problema nunca su resolvió.  El día 19 de abril y las redadas llegaron primero.

“Mi propósito principal es primeramente decirle a nuestra gente por qué estoy en esta iglesia.  Por mi estatus legal, se me niegan todos los derechos.  Mi única esperanza es una reforma migratoria.  Me arriesgo a que me deporten y yo podría ser la menos beneficiada con esto.  Mucha de nuestra gente no sabe por qué estamos aquí. Solamente sabemos que un día nos levantamos y ya no tuvimos para darle de comer a nuestros hijos y tomamos la decisión de salir y buscar trabajo”, Crisóstomo declaró.

Su punto es que los jóvenes estén conscientes de donde vinieron sus antepasados, que se eduquen y comprendan la realidad de esta situación.

“Estoy consciente que para ganar una lucha tiene que haber sacrificio y si en esta ocasión tuve que sacrificar mi futuro dentro los Estados Unidos, no me importa”, ella dijo.

Lo que Crisóstomo quiere ver es que los jóvenes se movilicen y aprendan de los movimientos realizados hasta ahora. Dice que todos los movimientos humanos tienen una trayectoria similar. A Crisóstomo le gusta leer a Malcom X y el enfoque que tuvo con los jóvenes.

“Los jóvenes son un capullo,necesitan agua para que nazca la flor”, Crisóstomo declaró.

Explica que esa flor tiene que mantener el equilibrio en la parte social y derechos del ser humano.

Crisóstomo se enfoca en los jóvenes latinos. Parte de su misión es dar el mensaje de que los latinos de varias generaciones en los Estados Unidos no se olviden de donde vinieron.

“Para que una persona sepa a dónde va, tiene que saber de dónde viene”, Crisóstomo manifestó.

Explica que los jóvenes son el futuro y éstos deben luchar para conocer las verdades que no se ven en el mundo.  Crisóstomo conoce las consecuencias de ser indocumentada,pero sigue luchando.

La portavoz local de inmigración, en un comunicado publicado el año pasado, un día después de que Crisóstomo anunció que había decidido refugiarse en la iglesia, dijo que lamenta que la indocumentada no acate las leyes de migración porque se le estaba dando la oportunidad de irse voluntariamente.

Las consecuencias que enfrenta son la posibilidad que se le arreste y sea deportada.  También han recibido cartas en las que le dicen al pastor de la iglesia, Walter Coleman, que también existe la posibilidad que reciba de 10 a 15 años de cárcel en cuanto sea arrestado.

“Flor tiene mucho valor y también nosotros, los que la apoyamos en la lucha”, Coleman declaró.

Crisóstomo también puede recibir de 10 a 15 años en la cárcel por no acatar una orden federal.  Ella dice que está preparada para lo que llegue. El futuro de Crisóstomo se mira borroso, pero la lucha para educar a la gente si le parece muy clara.

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